28.2.08

Pienso, Luego… No Actuo


“Atrévete a ser el mejor”, “Sabes, piensas, haces”, “Protagonistas del cambio” eslóganes que debe haber escuchado hasta el cansancio por las principales universidades del país; y sin embargo, el Monumento a la Planta de Maca en Huayre, el Monumento al Árbitro en Tumbes y el Gran Mirador con un ascensor sin electricidad en Puerto Maldonado reflejan la ausencia ¿o indiferencia? de estos supuestos gestores del cambio.


Es en la actualidad, en un contexto de bonanza económica y de regalías e ingresos tributarios percibidos por los gobiernos regionales y locales debido a las crecientes ventas de cobre, oro y gas natural, donde se ha revelado un grave problema que el Perú aún no conocía. A pesar del boom de recursos, no se observan mayores proyectos que favorezcan a la población con menores ingresos, que permita desarrollar un tejido social que sostenga el crecimiento a largo plazo. Frente a estos hechos cabe la pena preguntarnos: ¿falta capacidad de gestión en el Perú?, ¿Desaprovecharemos una vez más este periodo para caer nuevamente en recesión? Y si es posible hacer algo para evitar esta constante en la historia, ¿Cómo debiéramos generar los gestores del cambio a favor de un país como el nuestro?


El papel que desempeñan las universidades en el desarrollo del país resulta crucial para entender esta problemática. Por su parte, las mejores universidades a nivel nacional siempre han estado presentes en la implementación de grandes proyectos de investigación. Sin embargo, muchas de estas investigaciones no han sido convertidas en proyectos ejecutados y gestionados de la manera más eficiente, quedándose únicamente en estudios plasmados en papel.


Es en la misma línea, que las universidades peruanas se caracterizan hoy en día en brindar una enseñanza que abusa de la teoría y carece de la práctica. En muchas de las universidades el alumno aprende razonando dentro de las aulas, resolviendo ejercicios y discutiendo en grupo casos que enfrentaron las empresas en el pasado. Inclusive, los profesores pueden pecar de ser paternalistas y mantener una relación un tanto vertical con sus alumnos. Resultado de ello, es la creciente masa de egresados con un muy buen desempeño académico, pero con falencias agudas en el desarrollo personal y profesional.


Existen, es verdad, diversas actividades y cursos exigidos por las universidades para que los alumnos tengan contacto con realidades distintas del país y se involucren con problemas reales. Sin embargo, estas iniciativas muchas veces quedan en el lado del asistencialismo, dependiendo solo de la buena voluntad de las personas como único incentivo. La consecuencia inmediata: una nula continuidad de los proyectos, uso ineficiente de los recursos y carencia total de sostenibilidad.


Resulta crucial formar profesionales con capacidades integrales que permitan hacer de este crecimiento un desarrollo sostenible. Hace falta que las universidades fomenten las “aulas vivas” y que los alumnos aprendan –como los patos- a nadar nadando. No basta con conocer el ABC de las teorías, ni de brindar soluciones maravillosas en papel. El diagnóstico ya es por todos conocido, pero es en la acción y desarrollo de proyectos fundados en un marco teórico adecuado, que hablar de crecimiento sostenible como tal comienza a tener sentido.


De esta manera, a través de la implementación del cómo, en la interacción con la realidad y la resolución de problemas reales que podremos hablar realmente de gestores del cambio. Los alumnos deben ser líderes formados no solo en el ámbito profesional sino en el manejo adecuado de las emociones, sentimientos, con conocimiento profundo de la realidad peruana y apasionamiento por su trabajo, competencias que se generan y desarrollan a profundidad en la acción y no únicamente al interior del salón de clases.


La metodología de aprendizaje aulas “vivas”, en donde se gestiona la solución de problemas reales ya es aplicada por las mejores universidades internacionales. Incluso en reconocimiento de los enormes resultados que consiguen en la formación de sus estudiantes es que las mismas facultades llegan a trasladar a sus alumnos incluso a países muy alejados. No es de extrañarse entonces cuando escuchamos que un grupo de alumnos de la universidad de MIT llegará a Tambomora, Ica a desarrollar un plan de desarrollo urbanístico en pos de la reconstrucción de la ciudad azotada por del sismo vivido en el 2007.


El Perú debe ser espacio para la aplicación de esta propuesta de formación alternativa, en dónde los alumnos, a través de la gestión de proyectos reales en distintas partes del país, consigan desarrollarse integralmente y se comprometan con el país. Y dónde el Perú gane a través de la gestión eficiente de proyectos y de la transferencia de capacidades a nivel local. No faltan más cursos sobre el cómo, falta un cambio de actitud, en pro de la acción, un cambio en el sistema y un sentido de urgencia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Este artículo nos hace entender que la universidad ha pasado a ser un centro donde la abstracción y teorización es parte fundamental de la enseñanza, donde el estudiante - al concluir su carrera profesional - se inserta en el mercado laboral y no puede aplicar eficazmente las "herramientas" aprendidas en las aulas universitarias.

Si bien es cierto que se deben formar líderes en las universidades, esto se debe a la actual tendencia de darle más empoderamiento al estudiante en su institución. La participación efectiva de los estudiantes en la gestión de su universidad es el primer paso fundamental para crear conocimiento sobre las relaciones interpersonales dentro de la misma.

Puedo distinguir - en mi modesto modo de pensar - que las universidades públicas tienden más a insertarse en la actividad política por los problemas y dificultades que han mantenido estas a lo largo del tiempo; y las universidades privadas mantienen un modelo más enfocado a la teorización, pero corta de una u otra forma la creación de espacios de discusión social o político.

Quien escribe viene trabajando con grupos estudiantiles que no se encuentran satisfechos con la actual normatividad - heredada por la dictadura fujimorista - sobre las universidad, en especial mención al Decreto Legislativo 882, el cual se pretende colocar a la educación superior sujeta al "libre juego" de la oferta y la demanda. Cuando todo estudiante de Economía sabe que el modelo de competencia perfecta no es real y sólo es tomado como referencia.

Finalmente, saludo esta iniciativa de enfocar el problema universitario desde la gestión. Y espero que en su análisis no dejen de lado a las universidades públicas, que son muchas y tienen graves problemas en su administración.

Se despide,

Samuel Bendezú.